Tercer Documento de Análisis
Inteligencia Emocional y Educación Moral
El texto parte definiendo los conceptos de emociones y sentimientos, y señala que estos conforman la dimensión afectiva del ser humano, así como que está directamente relacionada con la cognitividad del ser humano.
Posteriormente se presentan teorías de corte filosófico donde se propone, aunque de formas diferentes, contrarrestar las emociones, para dejar avanzar la razón, lo cual es considerado lo más correcto, si pretendiéramos utilizar sólo la razón como plantea Kant y los estoicos, para alcanzar la libertad como ellos señalan, de alguna forma la persona debe pasar por un proceso de educar las emociones, de reprimir los impulsos más naturales y espontáneos, lo cierto es que el sólo sentimiento, actuar bajo el impulso de la sola emoción conlleva problemas por la falta de razonamiento, así llego al término“sentipensante”, donde lo ideal es alcanzar el equilibrio entre la dimensión afectiva y cognitiva del ser humano. Eduardo Galeano, señala en una de sus crónicas el término que algunos pueblos de América Latina usaban para llamar a la inteligencia de alma, la mezcla de usar la razón y el sentimiento para vivir. Y en el punto en el que se dice que este razonamiento por sobre la emotividad perjudica a las mujeres ya que ellas se rigen más por el afecto, no está tan equivocado, pienso que las mujeres seríamos perfectamente capaces de vivir bajo esta imparcialidad y fundamentación racional, pero pasa que al concebir, tener la vivencia de la maternidad ellas se vuelven más empáticas con el dolor, con los errores, con el ser humano en general. Nos volvemos quizás un poco más comprensivas, y las féminas que no han vivido esta experiencia, es muy probable que de todas maneras presente esta tendencia hacia lo emotivo, ya que la sociedad siembra en ellas esta inquietud, espera de ellas esta suavidad de juicio.
Posteriormente el texto plantea la estabilizada configuración que debe existir entre el temperamento (inherente a cada ser humano) y la moral (convenida socialmente), para llegar a ser seres morales con control sobre sus emociones. Ante esta afirmación planteo el término Heurística, lo cual equivale a realizar el bien por placer, lo que entiendo como “elijo como valores a aquellos que me causan placer” (Marta Castañeda Meneses, prof. Upla), esto se contrapone en cierto grado con lo que vendría siendo la moral, ya que se decide lo correcto a partir de lo que siento como tal, y no según convenciones sociales.
En lo que respecta a las emociones, claro que resulta conveniente ejercer cierto control sobre ellas, pero no como para prescindir o no de éstas, sino que para encauzarlas y utilizarlas de la mejor forma posible, y es aquí donde entra a actuar la razón, en pos de una mejor manera de vivir. Así, cuando sentimos tristeza por algo que hemos hecho mal, es correcto el sentimiento de pesar, no hay que dejar de sentirlo, no hay que evitar la pena mientras nos sirva para sopesar el error, cavilar sobre qué debimos cambiar, y sobre cómo podemos mejorar la situación actual; pero si se vuelve un sentimiento enfermizo, rumiando una y otra vez sobre el mismo, sin encontrar salida, es ahí donde falló la inteligencia en el sentir, donde no hubo razonamiento.
Cuando se hace mención hacia el problema de la moral en la educación, creo que no sólo el punto está en calificar las situaciones vividas como buenas o malas, sino que además existe una tendencia en dejar de pensar en las consecuencias, en cierta superficialidad de pensamiento y obra. A través de experiencias como prácticas o talleres implementados en los colegios, me he dado cuenta de que los chicos parecen saber qué es lo correcto y qué no, pero no ven la importancia de la consecuencia entre lo que se dice y los que se hace así, por ejemplo, en un taller sobre valores, les planteamos los sentimientos y juicios que nacen todos los años cuando se realiza la Teletón, los niños ven la tele, sienten cierta compasión, ven ejemplos de valor, integración, etc. Todos se emocionan, sin embargo, cuando se trata de burlarse de las mismas personas cuando las ven en la calle o en otras instancias, no hay problema en hacerlo. Ahí se olvida tanto lo dicho y sentido anteriormente, como evaluar la acción como buena o mala. Tal como lo plantea el texto, aquella vez no les dimos cátedra de bien y mal, “ellos saben” supusimos, así es que planteamos la discusión sobre qué tan consecuentes somos, y qué importancia le damos a eso.
Si bien la benevolencia y la autoestima son dos componentes del sentimiento moral básico del bien y el mal, en los últimos tiempos se ha visto cierta trastocación en éstos, a la gente le cuesta cada vez más sentir compasión por otros, mucho por esto ha hecho la televisión y otros medios de comunicación de masas. Las tragedias humanas como matanzas en Oriente o atentados en Europa, que suceden a tantos kilómetros de distancia, no se sienten ya, pues son tan lejos, son sólo cifras, pasan, resulta más importante el tener, el consumir, eso lleva a ser mejor. Así la mujer se ha reducido espantosamente a la apariencia, la mejor mujer es la más linda, más flaca, con un pelo espectacular, los parámetros ya están dados, y es cosa de salir a recorrer las calles y ver cuanta repercusión tuvo esto. Educarse, el instruirse intelectualmente para muchos no tiene otra finalidad que el exitismo, tener una mejor posición laboral (jerárquicamente hablando), pero no hay un interés real muchas veces, por el saber, por el conocimiento en sí mismo. Es así, como podemos afirmar entonces, que la autoestima también cuesta tenerla, eso explicaría el por qué ya no nos podemos amar entre nosotros, y porque no nos amamos a nosotros mismos.
El anarquismo no sólo plantea el mutualismo para apoyarse recíprocamente con el fin de obtener justicia y solidaridad entre los seres humanos, en contraposición al individualismo. Sino que también propone el respeto a toda persona sin importar su Etnia ni nación (he ahí la abolición del Estado, pues lo considera segregador y corrompedor de seres humanos debido al poder), considerando a todas las personas importantes por igual (horizontalidad) para llevar a cabo el proyecto de una sociedad justa, participativa y constructiva.
Finalmente, cuando el texto hace mención a todas las situaciones que se dan en el aula, que significan el menoscabo de los niños o estudiantes como personas, ya sea a través de refuerzos negativos o castigos, resulta que en un principio al saber de estas situaciones tendía a pensar en que no se suponía a los niños como personas, que no había un respeto por ellos y ni siquiera se les consideraba personas, por toda esta falta de razonamiento con ellos y sólo castigo por lo hecho. Pero cuando Bandura utiliza la frase de “respeto social”, en realidad sucede que en esta sociedad se está prescindiendo del respeto entre las personas, como ejemplo vemos actualmente a un presidente en ejercicio que falta incluso a los Derechos Humanos (por ejemplo la Cárcel de Guantánamo).
Cabe mencionar que para algunos de nosotros ya está más que clara la importancia de la docencia, de todo lo que hay por entregar y de todas las dificultades que hay que superar (partiendo por el sistema económico), y de que para llevar a cabo nuestros fines educativos, primero que todo debemos ser consecuentes con lo que decimos y pensamos, educándonos a nosotros mismos a través de la conciencia, la empatía y la autocrítica, en todo momento y lugar, con el tranquilidad de hacer lo que se piensa y siente correcto.
El texto parte definiendo los conceptos de emociones y sentimientos, y señala que estos conforman la dimensión afectiva del ser humano, así como que está directamente relacionada con la cognitividad del ser humano.
Posteriormente se presentan teorías de corte filosófico donde se propone, aunque de formas diferentes, contrarrestar las emociones, para dejar avanzar la razón, lo cual es considerado lo más correcto, si pretendiéramos utilizar sólo la razón como plantea Kant y los estoicos, para alcanzar la libertad como ellos señalan, de alguna forma la persona debe pasar por un proceso de educar las emociones, de reprimir los impulsos más naturales y espontáneos, lo cierto es que el sólo sentimiento, actuar bajo el impulso de la sola emoción conlleva problemas por la falta de razonamiento, así llego al término“sentipensante”, donde lo ideal es alcanzar el equilibrio entre la dimensión afectiva y cognitiva del ser humano. Eduardo Galeano, señala en una de sus crónicas el término que algunos pueblos de América Latina usaban para llamar a la inteligencia de alma, la mezcla de usar la razón y el sentimiento para vivir. Y en el punto en el que se dice que este razonamiento por sobre la emotividad perjudica a las mujeres ya que ellas se rigen más por el afecto, no está tan equivocado, pienso que las mujeres seríamos perfectamente capaces de vivir bajo esta imparcialidad y fundamentación racional, pero pasa que al concebir, tener la vivencia de la maternidad ellas se vuelven más empáticas con el dolor, con los errores, con el ser humano en general. Nos volvemos quizás un poco más comprensivas, y las féminas que no han vivido esta experiencia, es muy probable que de todas maneras presente esta tendencia hacia lo emotivo, ya que la sociedad siembra en ellas esta inquietud, espera de ellas esta suavidad de juicio.
Posteriormente el texto plantea la estabilizada configuración que debe existir entre el temperamento (inherente a cada ser humano) y la moral (convenida socialmente), para llegar a ser seres morales con control sobre sus emociones. Ante esta afirmación planteo el término Heurística, lo cual equivale a realizar el bien por placer, lo que entiendo como “elijo como valores a aquellos que me causan placer” (Marta Castañeda Meneses, prof. Upla), esto se contrapone en cierto grado con lo que vendría siendo la moral, ya que se decide lo correcto a partir de lo que siento como tal, y no según convenciones sociales.
En lo que respecta a las emociones, claro que resulta conveniente ejercer cierto control sobre ellas, pero no como para prescindir o no de éstas, sino que para encauzarlas y utilizarlas de la mejor forma posible, y es aquí donde entra a actuar la razón, en pos de una mejor manera de vivir. Así, cuando sentimos tristeza por algo que hemos hecho mal, es correcto el sentimiento de pesar, no hay que dejar de sentirlo, no hay que evitar la pena mientras nos sirva para sopesar el error, cavilar sobre qué debimos cambiar, y sobre cómo podemos mejorar la situación actual; pero si se vuelve un sentimiento enfermizo, rumiando una y otra vez sobre el mismo, sin encontrar salida, es ahí donde falló la inteligencia en el sentir, donde no hubo razonamiento.
Cuando se hace mención hacia el problema de la moral en la educación, creo que no sólo el punto está en calificar las situaciones vividas como buenas o malas, sino que además existe una tendencia en dejar de pensar en las consecuencias, en cierta superficialidad de pensamiento y obra. A través de experiencias como prácticas o talleres implementados en los colegios, me he dado cuenta de que los chicos parecen saber qué es lo correcto y qué no, pero no ven la importancia de la consecuencia entre lo que se dice y los que se hace así, por ejemplo, en un taller sobre valores, les planteamos los sentimientos y juicios que nacen todos los años cuando se realiza la Teletón, los niños ven la tele, sienten cierta compasión, ven ejemplos de valor, integración, etc. Todos se emocionan, sin embargo, cuando se trata de burlarse de las mismas personas cuando las ven en la calle o en otras instancias, no hay problema en hacerlo. Ahí se olvida tanto lo dicho y sentido anteriormente, como evaluar la acción como buena o mala. Tal como lo plantea el texto, aquella vez no les dimos cátedra de bien y mal, “ellos saben” supusimos, así es que planteamos la discusión sobre qué tan consecuentes somos, y qué importancia le damos a eso.
Si bien la benevolencia y la autoestima son dos componentes del sentimiento moral básico del bien y el mal, en los últimos tiempos se ha visto cierta trastocación en éstos, a la gente le cuesta cada vez más sentir compasión por otros, mucho por esto ha hecho la televisión y otros medios de comunicación de masas. Las tragedias humanas como matanzas en Oriente o atentados en Europa, que suceden a tantos kilómetros de distancia, no se sienten ya, pues son tan lejos, son sólo cifras, pasan, resulta más importante el tener, el consumir, eso lleva a ser mejor. Así la mujer se ha reducido espantosamente a la apariencia, la mejor mujer es la más linda, más flaca, con un pelo espectacular, los parámetros ya están dados, y es cosa de salir a recorrer las calles y ver cuanta repercusión tuvo esto. Educarse, el instruirse intelectualmente para muchos no tiene otra finalidad que el exitismo, tener una mejor posición laboral (jerárquicamente hablando), pero no hay un interés real muchas veces, por el saber, por el conocimiento en sí mismo. Es así, como podemos afirmar entonces, que la autoestima también cuesta tenerla, eso explicaría el por qué ya no nos podemos amar entre nosotros, y porque no nos amamos a nosotros mismos.
El anarquismo no sólo plantea el mutualismo para apoyarse recíprocamente con el fin de obtener justicia y solidaridad entre los seres humanos, en contraposición al individualismo. Sino que también propone el respeto a toda persona sin importar su Etnia ni nación (he ahí la abolición del Estado, pues lo considera segregador y corrompedor de seres humanos debido al poder), considerando a todas las personas importantes por igual (horizontalidad) para llevar a cabo el proyecto de una sociedad justa, participativa y constructiva.
Finalmente, cuando el texto hace mención a todas las situaciones que se dan en el aula, que significan el menoscabo de los niños o estudiantes como personas, ya sea a través de refuerzos negativos o castigos, resulta que en un principio al saber de estas situaciones tendía a pensar en que no se suponía a los niños como personas, que no había un respeto por ellos y ni siquiera se les consideraba personas, por toda esta falta de razonamiento con ellos y sólo castigo por lo hecho. Pero cuando Bandura utiliza la frase de “respeto social”, en realidad sucede que en esta sociedad se está prescindiendo del respeto entre las personas, como ejemplo vemos actualmente a un presidente en ejercicio que falta incluso a los Derechos Humanos (por ejemplo la Cárcel de Guantánamo).
Cabe mencionar que para algunos de nosotros ya está más que clara la importancia de la docencia, de todo lo que hay por entregar y de todas las dificultades que hay que superar (partiendo por el sistema económico), y de que para llevar a cabo nuestros fines educativos, primero que todo debemos ser consecuentes con lo que decimos y pensamos, educándonos a nosotros mismos a través de la conciencia, la empatía y la autocrítica, en todo momento y lugar, con el tranquilidad de hacer lo que se piensa y siente correcto.
